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TriatlónCarreraNataciónCiclismoENDURANCE SPORTS NUTRITION · CAPÍTULO 2

Carbohidratos, grasas y proteínas: por qué cada combustible cumple una función en el endurance

Comprende las reservas de energía, la diferencia entre disponibilidad y velocidad de utilización y por qué comer más proteína no sustituye un aporte energético adecuado.

Tener mucha energía almacenada en el cuerpo no significa conseguir utilizarla a la velocidad necesaria para mantener determinado esfuerzo. Esa distinción es la clave del capítulo 2.

Suzanne Girard Eberle explica cómo carbohidratos, grasas y proteínas participan de la actividad y por qué la alimentación necesita acompañar la demanda. El interés no es elegir un combustible ganador, sino comprender el papel de cada uno.

Reservas diferentes cumplen tareas diferentes

El cuerpo almacena carbohidratos en forma de glucógeno, principalmente en el hígado y los músculos. Estas reservas no funcionan como una única despensa sin divisiones.

El glucógeno muscular atiende al trabajo de los músculos en que está almacenado. El hígado participa del mantenimiento de la glucosa circulante. La alimentación y el ejercicio modifican el estado de esas reservas a lo largo del día.

Por eso, llegar al entrenamiento después de muchas horas sin comer y comenzar una sesión después de comidas organizadas son situaciones diferentes, aunque el atleta tenga el mismo peso en las dos ocasiones.

La planificación busca ofrecer combustible disponible cuando será necesario, además de energía suficiente en el total.

Grasa abundante no garantiza ritmo deseado

La grasa representa una reserva grande, pero su participación depende de la intensidad y de las condiciones del esfuerzo. A medida que la demanda por energía rápida crece, la disponibilidad de carbohidratos gana importancia.

La enseñanza es distinguir tamaño de la reserva y tasa de entrega. Un depósito grande no resuelve una tarea cuando la salida disponible no proporciona energía a la velocidad requerida.

Esa idea ayuda a entender por qué un atleta puede necesitar reducir mucho el ritmo incluso teniendo grasa corporal. La dificultad no comprueba que toda su energía haya terminado; puede haber incompatibilidad entre la energía disponible para ese esfuerzo y la intensidad deseada.

El entrenamiento cambia el uso de los combustibles

La autora explica que la adaptación al endurance modifica la capacidad de utilizar energía. El atleta entrenado puede administrar mejor determinadas intensidades y conservar reservas de manera diferente.

Esto no significa que entrenar más dispense comer. La preparación y la alimentación durante el ejercicio se complementan: un organismo adaptado todavía necesita lidiar con el trabajo solicitado y con las reservas presentes.

Es útil observar la duración y la intensidad juntas. Una sesión corta y exigente puede tener una demanda relevante de carbohidratos; una salida larga y tranquila presenta otra combinación de desafíos.

Proteína tiene un trabajo importante además de suministrar calorías

Las proteínas participan en la construcción y mantenimiento de tejidos y de muchas funciones del organismo. En el capítulo, la preocupación es evitar que la búsqueda de energía deje esas tareas descubiertas.

Cuando la alimentación es insuficiente, añadir proteína aisladamente no resuelve todo el problema. El atleta continúa necesitando energía para entrenar y recuperarse.

Un plato con una gran porción proteica y casi ninguna base energética no se hace adecuado a toda sesión simplemente por contener mucha proteína.

La pregunta necesita cambiar cuanto más proteína consigo comer para qué tareas mi alimentación necesita atender hoy.

Decentuales pueden ocultar la cantidad real

Una misma proporción de carbohidratos representa cantidades diferentes en dietas con totales energéticos distintos. La cuenta ayuda a percibir por qué decir que la dieta tiene determinado porcentaje puede ser insuficiente.

Ejemplo editorial: 50% de 2.000 kcal corresponde a 1.000 kcal de carbohidratos, o aproximadamente 250 g. La misma proporción en 3.000 kcal corresponde a cerca de 375 g. El porcentaje es igual, pero hay diferencia de 125 g.

Como carbohidratos y proteínas proporcionan aproximadamente 4 kcal por gramo, ese tipo de conversión ayuda a conferir el significado de los números. No define, por sí solo, qué cantidad una persona necesita consumir.

El libro también utiliza gramos por kilogramo en sus referencias. Este formato hace más visible la cantidad relacionada al tamaño corporal, pero todavía necesita contexto de entrenamiento.

El gasto del reloj no es un orden de reposición

El capítulo enseña a atender a las necesidades energéticas; de ahí no se desprende que sea necesario reponer, durante la sesión, cada caloría estimada por el dispositivo.

El trabajo utiliza reservas del cuerpo y combustible ingerido. La ingestión necesita ser viable y tolerable. La cuenta total de la sesión y la tasa de consumo durante el movimiento responden a problemas diferentes.

Este punto será importante en competiciones largas: intentar comer a la misma velocidad de un gasto elevado puede producir un plan imposible de ejecutar.

La recuperación cierra la cuenta

Al terminar la sesión, parte de la tarea es reorganizar las reservas utilizadas y ofrecer condiciones para el próximo día. Cuanto más próximas estén las sesiones, más relevante se torna no dejar esa etapa enteramente al azar.

El error común es pensar solo en el entrenamiento que acaba. Una actividad realizada al final del día puede influenciar la disponibilidad de energía del entrenamiento temprano en la mañana siguiente.

La alimentación suficiente a lo largo de la rutina, alimentación durante el ejercicio cuando sea necesario y la recuperación funcionan como partes de una secuencia.

Aplicación editorial: ¿por qué el segundo entrenamiento empeora?

Considere un atleta que completa bien la primera sesión, hace comidas pequeñas y llega sin disposición a la segunda. Puede interpretar la caída como falta de condicionamiento e intentar compensar con más estímulo.

Antes de eso, vale examinar el intervalo: ¿ hubo comida? La cantidad acompañó el trabajo? ¿Existe una oportunidad real de comer? La recuperación fue planificada?

Ese ejemplo no determina una causa clínica. Muestra cómo el conocimiento de los combustibles mejora las preguntas.

La enseñanza que queda

Carbohidrato, grasa y proteína no son competidores que necesitan eliminar unos a otros. Ellos cumplen funciones diferentes, y la organización de la alimentación depende de lo que el atleta pretende realizar.

El capítulo da al lector una forma de razonar: reconocer las reservas, entender la velocidad exigida por el esfuerzo y construir una rutina que permita utilizar y recomponer energía. En las aplicaciones siguientes, esa lógica será traducida en horarios, alimentos, productos y logística.

Referencia principal: EBERLE, Suzanne Girard. Endurance Sports Nutrition. 2nd ed. Human Kinetics, 2007. Cap. 2, “Meeting Energy Needs of Distance Demands”. Síntesis explicativa en palabras propias. Ejemplos numéricos y situaciones identificados como editoriales son de Enduran-se.

ENDURAN-SECada um no seu ritmo. Juntos no caminho.